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5 de febrero de 2022

Faro 2

2000-01-7 Hoy tuve la triste pero recurrente debilidad de visitar el ala oscura de mi faro en la que abrigo con meticulosidad el fetiche donde clavo cotidianamente las espinas que mas duelen. Descargo con ira de huracán las más sofisticadas y penetrantes, sin importar el daño que causan, ni las lagrimas arrancadas silenciosamente ni los lamentos ahogados, porque sé que nunca me acusara ni me abandonara, sabe que somos uno y compartimos el secreto de estos arrebatos, aun cuando entre los dos no encontramos jamás la razón de todo esto. Tiene mi rostro maquillado de sombras oscuras y mis brazos y piernas rotas de hacer y deshacer, de querer y no poder, pero el corazón, ese que siento temblar tan solo con el soplo del viento, ese que parece nunca querer morir, casi se despega del cuerpo y son tantas las heridas y cicatrices que ha perdido la forma, el color, la vida. Síndrome de autodestrucción, dirían mis fantasmas de antaño. Yo no se poner nombre a este personaje de mi faro que aparece cuando me descuido, y sorpresivamente se instala en mi desordenado espacio interior donde permito se mezclen sentimientos y pensamientos, vivencias ancestrales y huellas de los parajes dolorosos del camino recorrido. Así, casi sin darme cuenta comienza a hablar por mi boca, a mirar en las orbitas de mis ojos, a pudrir las palabras en mis oídos, hasta que termina su labor destructora, soltando de forma tan repentina casi como cuando llegó, a su presa. Me miro entonces cubierta de espinas, sangrar y morir un poco cada vez, pero vuelvo a callar y a ser cómplice de mi misma sin poder nunca convencerme como quisiera de que el fantasma es ajeno a mí. Con miedo que congela mi vuelo y ensombrece mi caminar busco a tientas la salida de este infernal lugar donde a pesar de mí, pronto y enfermizamente regresare.Busco explicaciones que suavicen el episodio... me repito tantas veces - fue una pesadilla - hasta que siento creerlo ya, entonces exhausta como al termino de una batalla perdida, me adormezco acurrucada como niña en el seno de su madre, ansiando el cobijo, calor y perdón que solo ellas saben dar. Pausa... Pausa... Como imán mis manos regresan aprisionadas por el impulso vital de dibujar con letras el mismo paisaje. Así, con todo, sigo amando la vida y me aferro a ella apasionadamente. Nada igual en el mundo ¡esa novedad de cada día¡ esa capacidad de hacer de ellos casi todo lo que yo desee, regalo maravilloso, quizás demasiado grande para mi estatura. Ya no importa, pasó y todo queda atrás al menos por... nunca se cuanto tiempo. Penetrar cada espacio de este mundo interior no es siempre agradable, poseo incluso bodegas cubiertas de archivos “muertos” (¿) -dudo en el fondo que realmente lo estén-, algunos muy viejos y borrosos por el paso de los años y los lentes innatos protectores del corazón, otros tan frescos como si hubiesen ocurrido hoy y de éstos, algunos con ansia de revivir y otros con voluntad férrea de olvidarse. Recordar es vivir, dice el viejo refrán. Algunas veces recordar es morir un poco y un mucho. Sobre mis libreros mantengo en un primitivo y apenas suficiente sistema de orden, categorías como "infancia feliz, mi padre , mi madre, mi mano siniestra, los ruidos de la vida fuera de casa cuando no podía salir por mucho tiempo, juegos, amigos, jornadas, amor, ídolos, ideales, conflictos, crisis, hijos, realización, familia, muerte... soledad, dudas, fe, esperanza, luchas, conquistas y fracasos, .... depresión, psicología, personas que cruzaron por mi vida y me tocaron, personas que toque, sexualidad, pasión, belleza, madurez, incapacidades, sueños, frustraciones y no termino nunca. Recorro mi vista y no alcanzo a calcular cuántas paginas de vida transcurrida y ansias inmensas de escribir otras tantas. Abrir cada una me coloca en el probable entretenimiento de imaginar lo que hoy estaría escrito si yo hubiese tomado otras decisiones; algunas hasta las puedo intentar reescribir mi historia...... seré capaz? No se si pueda continuar encerrando en palabras esto tan complicado que es la vida, mi vida. No se que sentido tiene hacerlo, pero siento que me doy un nombre y una forma que tal vez a mis años, no he podido dar. Me esta doliendo hoy, pero tal vez mañana llegue por casualidad y sin mucho pensar a las habitaciones que tengo llenas de luz y paz, desde las cuales mi faro orienta y ha orientado a muchos seres que cruzan por mis mares y que han dado sentido a toda esta complicada estructura, que no tendría razón de ser si no alumbrara por algunos momentos a los navegantes perdidos.

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