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5 de febrero de 2022

El duende

2000-01-19 Un duende ha interrumpido mi rutina, ha penetrado mi estado de conciencia y ha logrado distraer mi atención como sólo ellos lo saben hacer. Es caprichoso y necio, me brinca por todos los sentidos y desbarata cualquier intento por dar cauce al flujo ininterrumpido de mis pensamientos. Lo conocí en la mañana tibia de la vida, cuando afloraba la primavera en mi piel, cuando rozaba mi ser la mágica posibilidad de la esperanza, de la vida, del amor. Llegó suave y temeroso, aún no se conocía bien a sí mismo, necesitaba verse en mis pupilas para descubrir sus rasgos. Yo era entonces espejo de agua, hoja de verdad donde se dibujaba con lápices el origen celestial de los seres. Con temor inocente y ansiedad de ser, asomó su rostro sobre mis ventanas y mágicamente su luz tocó la célula que guarda celosamente mis tesoros y se cobijó bajo su abrigo. Entonces quedó inmaculada su imagen, tan virgen como la creación, grabada, lacrada en el archivo de mi corazón. Hace poco tiempo, escapó cuando revisaba mis viejas pertenencias , lo perseguí curiosa, y me atrapó. Días y noches lo espere tras las puertas, puse trampas en los pasillos y escaleras, me mantuve mucho tiempo tras su sombra. Es mágico, aparecía y eclipsaba mi ojo interior, me tallaba con fuerza tratando de arrancar su luz y desaparecía . Yo atrapada quería atraparlo. Desesperada busqué sus referencias: antiguo, huidizo, insondable, misterioso, de una dimensión lejana, alto, muy alto a pesar de ser duende, profundo, dulce, inquieto, temerario.. ..... Puse carteles “SE BUSCA”, por todas partes, la recompensa “UNA GALAXIA”- No sé cuánto tiempo pasó, pero una tarde al fin cayó en la trampa de mis palabras, ante el recuerdo de mi sonido y el rostro de mi voz. Siendo ligero e inocente, con dos o tres movimientos por fin dócil se despojó de su máscara y desnudo se rindió. Ayer, con calma me acerqué para mirarlo. Alerta, tras las rejas clavó dos o tres miradas milenarias sobre mi ansia y retorno mi inocencia. Varias veces me detuve para tomar aliento y dejar a mi mente acostumbrarse a sentir su presencia tan cerca de mí. Yo, hábil instrumento de la palabra, me encontré desierta, seca y vacía. No lo notó. Por fin, era una realidad tangible, aquél duende perseguido sin conciencia, atado a espacios vitales de mi historia con nudos invisibles. El no sabe quién soy, hace mucho que en mi espejo se miró, pero hay olvido..... Ser etéreo y escurridizo, sin anclas ni embalajes. Envidio en silencio su ligereza para transitar sin lastres por la historia. Compartimos algunas arenas recogidas de las mismas playas, navegamos por algunos espacios siderales que misteriosamente y sin conciencia nos conectaron....Descubrí nuestra mutua procedencia, sus manos deletrean las huellas de mis luchas, sus cabellos poseen el brillo de mis estrellas, su mente el infinito de mis incógnitas.... Por un instante creí verme frente a frente. Amé la imagen, amé el momento. Pero al fin duende, escapó de repente, ya lo notaba inquieto, como queriendo trepar por el primer trozo de idea ajena que apareciera enredada sobre los muros del involuntario encierro. Lo llamé por su nombre, miento, no lo hice porque supe que no le gusta escucharlo, los duendes se asustan de saber que lo son, quise entonces envolverlo con lienzos de colores por temor a que viera mi ansia y se espantara. No hubo más..., inquieto se escurrió entre magias y misterios, galaxias y fantasías...... y desapareció. Disolvió los barrotes con los que pretendí ilusa limitar su espacio, y después de dibujar unos cuantos giros sobre mi cabeza... se fue. Estrujo entre mis manos vacías la sombra de su luz y desbarato en centellas cada instante en que sentí su esencia palpitar entre la mía. Se fue, no se si vio de nuevo sus rasgos dibujados en mis pupilas cansadas, no se si bebió el aliento original de su razón de ser que he guardado con tanto celo, pero pienso, mi espejo ya no es transparente y cristalino, mi hoja de verdad está cubierta de sombras fantasmales de noches dentro de mis noches y los lápices con que dibujaba están guardados en el fondo de la verdad callada y silenciosa, donde almaceno para las emergencias, dosis ínfimas que sanen mis heridas. Tal vez él no se encontró como esperaba, pero yo no perdí nada, mi recompensa, UNA GALAXIA, se quedó conmigo.

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